lunes, 13 de abril de 2009

Los Caínos


Nunca podré olvidar la primera vez que divisé a los caínos, zainos o junas en compañía de Frassinelli. Sentado en la más alta cumbre de la majada ,reponíame apenas del asombro que me acababa de causar la súbita apariciónj de las caladas agujas y de las gigantescas torres de los Urrieles, a través del tupido manto de nieve desgarrado por las brisas del mar, disipado y deshecho por los rayos del sol. Pidiendo noticias al más rústico de los cabreros que, apoyado en su cayada, me contestaba, sumido en la misma contemplación, a pesar de su rudeza y de la costumbre, preguntaba el modo mejor de verificar la ascensión a aquellos verticales picos.
Ahí, sólo esos demonios de cainejos pueden cazar…que se pegan a como moscas e en las peñas, me contestó.
-¿De dónde son esos cainejos? Le pregunté.
-¿De donde van a ser? De Caín. Un pueblo colgado ahí abajo adonde no se puede entrar ni salir y donde viven todos de la caza…¡Allí los tenéis!, añadió, con el tradicional lenguaje, señalándome las más tajadas aristas de un insondable precipicio. Seguí con los ojos el tosco cayado del pastor, y se me heló la sangre en las venas. Como una mosca imperceptible en el cuello de una botella, para seguir la comparación del pastor, un ser con figura humana acababa de aparecer en medio de la arista de una encumbradísima peña cortada a pico, sin que pudiese comprender cómo humanamente podía sostenerse allí en aquella luciente y bruñida vertical colgada sobre el abismo. Un grito natural, salvaje, ronco, resonó en las concavidades del joo. Un peñasco ciclópeo, sacado de su secular equilibrio por el brazo poderoso del cainejo, cayó, que no rodó, por la pendiente, y chocando contra las puntas de las peñas, ensordeció el valle todo entero. Las gamuzas, que se refrescaban acostadas en las grandes manchas de nieve, se pusieron en pie, irguieron sus cabezas adornadas con los airosos cuernecillos, y el poderoso macho que las capitaneaba, lanzando su penetrante silbido, se escapó al galope, seguido de todos los demás, por las escabrosidades de las peñas. No tardamos en oír una detonación y, entre el humo producido por el disparo, vimos levantarse de una peña, suspendido al borde de un desfiladero, a otro cainejo que, corriendo tras de su pieza despeñada, la alcanzó, la remató y la degolló, y aplicando sus labios a la herida, bebió largamente y con delicia la caliente sangre del gallardo habitante de los abismos.
De " El tesoro de los lagos de Somiedo"
En los Picos de Europa...

domingo, 12 de abril de 2009

Borracho de roca


Y este hombrecillo me escribió una carta en que me decía: “Soy pobre; pero por veinte duros embisto el Naranjo a presencia de usted.
Tuve una mala tentación. Y fui con él al cordal de los Picos. Y al recorrer con él zeiss aquellas “llastras” lisas y verticales, aquellas panzas salientes y curvas desplomadas, donde el cuerpo tendría que hacer en el espacio una acrobacia trágica a quinientos metros de altura, al contemplar aquellas chimeneas que sería forzoso escalar con la espalda y los pies en una tensión brutal del cuerpo, siempre sobre el abismo sin fondo, sentí una enorme responsabilidad, y tuve que gritar para oírme yo mismo: ¡No!.
Pero Víctor Martínez ante la presencia del coloso estaba borracho. Borracho de roca. Era un furor irresistible…Era la atracción morbosa del peligro. Y empezó a trepar como un gato montés, clavando las uñas en la piedra y plegando los pies descalzos en ligeras anfractuosidades. ¡Yo estaba consternado! Pasó un cuarto de hora. Le vir hacer una pirueta para alcanzar un saliente; vi su cuerpecillo desmedrado un instante en el vacío y cerré los ojos. Luego escapé como un hijo de Caín…
Dos horas después, gozándose en mi consternación, me decía que me había llamado desde la cima, y que desde allí arriba “yo no parecía nada”.
Verdad, Víctor Martínez, ni desde arriba ni desde abajo.


En los Picos de Europa…en 1928…

Rosario Acuña, alpinista.


Padre mío: Llegó el momento en que , vencida la imponente ascensión, mis arterias golpeaban con ciento veinte pulsaciones por minuto. A nuestras plantas se extendía un océano de montañas, cuyas crestas, como olas petrificadas, se levantaban en escalas monstruosas a 1000 y 1500 metros sobre el nivel del mar. Al sur, las dilatas estepas de Castilla, con sus desolados horizontes de desierto, iban perdiéndose en límites de sesenta leguas, entre el cielo caliginoso, henchido de limbos de oro y destellos de incendio. Al norte, un inmenso telón límpido, azul, como tapiz compacto tejido, con amontonados zafiros, se destacaba, lleno de magnificencias, intentando con la grandeza de su extensión subir hasta las alturas: era el mar.
A mi lado había un ser valeroso, cuya respetuosa amistad, llena de abnegaciones y de fidelidades, había querido compartir conmigo los peligros y vicisitudes de cinco meses de expedición a caballo y a pie por lo más abrupto del Pirineo Cantábrico. Estábamos sobre la misma cumbre, en el rematemismo de la crestería de piedra con que se yergue, como atleta no vencido, El Evangelista, uno de los colosos de la cordillera Las Peñas de Europa, coloso que levanta sus pedrizas enormes, sus abismos inmedibles, sus ventisqueros henchidos de cientos de toneladas de nieve a 2.600 metros sobre el nivel del mar.

De "Rosario de Acuña en Asturias" por Macrino Fernández Riera.


En los Picos de Europa... en 1890...

domingo, 5 de octubre de 2008

Rosario Acuña


Los Picos de Europa desde la casa de Rosario Acuña en Gijón






Altas cumbre abruptas, coronadas
por el cendal de inmaculada nieve;
prados cercados de florida sebe;
maizales, viñedos, pomaradas.

Donde ni el sol a penetrar se atreve;
regatos limpios, de corriente leve,
y ríos que descienden en cascadas…

¿Quién puede describir las hermosuras
que Asturias, toda , guarda en sus rincones…?

¡Cuando el Hombre se cure de locuras,
y odie al odio, y encauce las pasiones,
podrá vivir la vida de venturas
que ofrece una región çon tales dones.!


Rosario Acuña.

viernes, 12 de septiembre de 2008

La Llomba del Toro



...Per Penna Rubea, per Panes, per Traue, per Lumba de Tauro, per mensa Pelagii, per Ueza, per Erzinorium, per Ventaniella...*

Esta característica morrena glaciar de Aliva, que en opinión de H.Obermaier dividía los glaciares de Duje y Lloroza, y que de hecho fue formada por el empuje de ambos glaciares en su discurrir hacia el norte, presenta algún detalle que sin duda alguna ha llamado la atención de los neófitos que hemos recorrido esta "Lumba". El propio Obermaier explica que los dos glaciares que discurrían por la actual cuenca del Duje, llegaron a unirse en tiempos de su máximo esplendor glaciar por encima de la Llomba, quedando depositados en la cresta "bloques erráticos" por efecto del deshielo posterior.
No es de extrañar que muchos años después, este capricho geológico sirviera a la diócesis de Oviedo, en tiempos del obispo Pelayo, para establecer sus límites, tal como consta en el "Liber Testamentorum" de la catedral de Oviedo.
*De Valdeón: Historia y colección diplomática de Elena E.Rodríguez Díaz
En Aliva...en 1109...

domingo, 7 de septiembre de 2008

Félix Candela


Es posible que de entrada, el nombre de Félix Candela, no nos suene de nada. Quizá si aclaramos que la arquitectura fue su pasión, aunque como el mismo diría, por casualidad y por la sugerencia de un amigo en sus tiempos mozos, ya sepamos de quien estamos hablando. Si este dato no fuese suficiente, daremos el definitivo diciendo que entre otras obras fue el autor de uno de las construcciones más representativas de la ciudad del Turia, el Oceanográfico.
Este madrileño de nacimiento, al que la guerra civil sorprendió con 26 años, terminó exiliado en Méjico previo paso por Francia. Allí, en el país de acogida adoptó la nacionalidad azteca y continuó con su prolija carrera profesional.
Tal como apuntábamos, el Oceanográfico, su “obra” en España, relacionada con el mar nos muestra una estructura ondulada. Seguramente no tiene nada que ver, pero, ¿podría estar inspirada esta estructura en los canalizos que los Picos de Europa nos muestra en cantidad de rincones? En los mismos canalizos que el mismo Félix Candela recorriera allá por el año 1935 en la pared sur de Peña Santa durante un intento a esta vertiente.
Improbable , pero no por ello dejaría de ser bonito ver plasmados esos canalizos en la casa de los peces de Valencia.

*Foto superior: Museo oceanografico de Valdencia Javier Yaya. Fundación Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia
*Foto inferior: Félix Candela rapelando la cara sur de Peña Santa en 1935



En los Picos de Europa…en 1935…

lunes, 1 de septiembre de 2008

Provincia de Liébana



La provincia dé Liebana que comprehende nueve leguas por largo y quatro de ancho es una de las montañas mas fragosas y encumbradas de España, está situada dando vista al mar ácia S. Vicente de la Barquera: es tierra fertil de pan, vino, ganados, frutas, y cazas con 366 villas y lugares habitados de mas de 2y. vecinos con casas solariegas en cinco valles; á saber Cillorigo, Valdeprado, Vahebaro, Cereceda, y Polanes cuya cabeza es la villa de Potes, nueve leguas de Santillana, orillas del rio Deva, donde cogen buenas truchas. Habitanla 200. moradores en una Parroquia, y tiene un Convento de Religiosos Dominicos: gobiernala Corregidor, dos Alcaldes Ordinarios y un Regidor fuera de los de sus valles. Usa por armas las del Duque del Infantado referidas en la villa de Saldaña. Una legua distantese vé el antiguo Monasterio, Orden Benedictina ti tulo de Santo Toribio Obispo de Astorga, patron de Asturias de Santillana. No consta que los Moros entrasen aquí, por ser inexpugnable, conservandose los habitantes, sin mezcla de Arabes de que hacen mucha vanidad los Montañeses.Empezó nuestro esclarecido Pelayo la gloriosa restauracion desde Cobadonga, distante de alli nueve leguas. Fue en siglos pasados esta provincia cabeza de Condado que gozaron los ascendientes de la familia de los Girones; hoy la poseen los referidos Duques del Infantado.
Su origen es tan antiguo, que no hay razon, mas que estando desierta la pobló nuevamente junto con la de Trasmiera mas Septentrional el Rey D. Alonso I de este nombre, cognominado el Catholico, corriendo 750. años de nuestra salud.


De : “Población General de España, su reynos y provincias ciudades, villas y pueblos, islas adyacentes y presidios de África” por el pagador Don Juan Antonio de Estrada


En Liébana...en 1768...